Odin, semana 4 — de un torbellino sin control a… amigo de la gata

por Paul | 14-10-2026 | Aventuras de Odin y Zara, Diario

Duitse Herder heropvoeding week 4

Silly Shepherds · tiempo de lectura: unos 7 minutos

Hay momentos en los que piensas: hace cuatro semanas jamás habría creído que esto fuera posible.

Odin. El dios negro que llevaba una cuerda como correa. El perro que el primer día casi devoró a una labradora. Ese mismo perro dejó esta semana una croqueta de pienso en el suelo para nuestra gata.

Así, sin más. Por iniciativa propia. De su propio comedero.

La gata le dio un manotazo en el hocico. Él se comió la croqueta. Y siguió como si no hubiera pasado nada.

Lo grabamos. Pero vamos a guardar ese vídeo un poquito más. Porque es demasiado bueno para soltarlo así, sin más. Pronto habrá más. Prometido.

🐾 La gata — un nuevo reto

Día 25. Durante las últimas semanas los hemos presentado a distancia todos los días. Odin al otro lado de la ventana. La gata en el alféizar. Ya no hay pelo erizado, ladridos ni una cola hinchada.

Es hora de dar el siguiente paso.

Abrimos la puerta. La gata entra en el salón. Le digo con calma: tranquilo. Y se queda tranquilo. Se olfatean. La gata se mete debajo de la mesa y le da unos toquecitos suaves en el hocico con la pata. Sin fuerza. Sin sacar las uñas.

Desde ese momento parecen amigos. Odin se pasa el resto del día siguiendo a la gata. Ella no le hace ni caso y se va a dormir a lo alto de su rascador.

Y entonces llega lo de la croqueta. Día 27. Odin saca una de su comedero y la deja en el suelo delante de la gata. Hace un gesto con el hocico, como diciendo: esto es para ti.

La gata: ¡zas!

Odin: se come la croqueta.

Este es el perro que hace cuatro semanas llevaba una cuerda como correa.

🐾 Butter y Bowie — todavía no está preparado para todo

No todo fue un camino de rosas esta semana. Hay que contarlo todo.

Día 27. Bowie. Un perrito al que Odin no había visto nunca. Bowie no quería saber nada y empezó a correr.

Y aquello fue el pistoletazo de salida.

Odin estaba encantado. Bowie corría por su vida. Odin ya no respondía a mis llamadas. Otro perro frenó la situación. No fui yo. Y eso dice bastante: cuando los estímulos lo desbordan, Odin todavía no está preparado para ir suelto.

Le puse la correa. Dejé de prestarle atención un momento. Esperé a que hiciera algo bien.

El día 30 fue parecido, pero también distinto. Odin vio a Butter a lo lejos. Lo llamé para que volviera. Y volvió. Enseguida. Me agaché con un premio. Y entonces se dio la vuelta y salió corriendo hacia Butter de todos modos.

Me decepcionó y se lo hice notar. Se asustó por mi reacción. Incluso gimió. Yo no le había hecho daño; solo lo sujetaba por el collar. En aquel momento interpreté que había percibido mi decepción.

Me costó verlo así. Pero también me pareció una señal. Está pendiente de mí. Percibe cuándo no estoy contento. Para mí, aquello era comunicación. Y la comunicación es el principio del entendimiento.

🐾 Lo que también pasó esta semana

Día 26 — Zara está pasando por una etapa de bajón. Parece que las hormonas del celo siguen dejando huella. Está más ensimismada, menos atenta. Lo relaciono con esa etapa, pero seguimos observándola.

Día 27 — Un nuevo diseño de camiseta en la tienda. Porque cualquiera que viva con un pastor alemán conoce la situación: el perro que te sigue a todas partes durante todo el día. Odin ya lo hace también. Personal Space? Never Heard Of It — para quienes saben exactamente de qué hablamos. 🐾

Día 28 — Cumpleaños de Celina. Por la mañana, al parque canino con Charlie y Garry. Por primera vez, Odin cambió de dirección antes de lanzarse corriendo hacia Charlie. Un momento pequeño. Una señal grande. Algo está aprendiendo.

Día 29 — Mi hija vino de visita con mi nieto Julius. Odin aceptó encantado un premio, pero seguía sobreestimulado por la presencia de gente nueva. Esperamos que con el tiempo vaya mejorando. Quiere conocer a las personas a su propio ritmo. Y lo respetamos.

Día 30 — En el parque canino, Odin jugó de verdad por primera vez con un braco de Weimar. Jugar de verdad. Sin perseguir ni intentar imponerse. Simplemente jugar. Fue bonito verlo.

Día 31 — hoy — Garry y Odin ya se llevan bien. Odin ha dejado de buscarlo activamente. Ahora dirige hacia Zara la energía que quiere descargar, y tengo que frenarlo porque a Zara no le gustan los juegos bruscos. Pero al final agarraron juntos un palo. Y entonces jugaron.

Eso es avanzar.

🐾 Cuatro semanas — lo que nos ha enseñado esta raza

Cuatro semanas. En nuestro caso, parece que la regla del 3-3-3 va tomando forma.

Tres días para sobrevivir. Tres semanas para acostumbrarse. Y ahora, al final de la cuarta semana, empieza a surgir la vida de verdad.

Todavía me sigue todo el día. Cuando voy al baño, espera junto a la puerta. Por la noche se tumba a mi lado, sobre su manta. Y cuando hace algo mal y se lo hago notar, busca mi aprobación. Una mirada. Una caricia. Una señal de que todo está bien.

Yo no veo un perro difícil.

Veo un perro que por fin empieza a comprender lo que significa estar en casa.

¿Y la gata? Sigue durmiendo en su rascador. Sin inmutarse.

Ella sabe perfectamente lo que hace.

¿Quieres ver el vídeo de Odin y la gata? Llegará. Prometido. Síguenos en YouTube, TikTok, Instagram y Facebook para estar entre los primeros en verlo.

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🐕 Nada de Wikipedia. Solo nosotros.

Esto no es una guía de adiestramiento. Es nuestro diario sincero sobre un perro que merece una segunda oportunidad y una persona que no se rinde. Semana a semana. Paso a paso.