PÁGINA DE PERFIL
Ayla
Pastor alemán

Ayla era la reina del parque canino. No porque ladrara más fuerte, sino porque todos lo sabían. Tenía su propio código de conducta, y quien lo respetaba quedaba bajo su protección. Siempre avisaba tres veces, sin agresividad, pero con total claridad. Si ignoraban el tercer aviso, intervenía con firmeza. Nunca evitaba a otro perro: era admirable verla, aunque a veces también resultaba complicado.
Con la correa obedecía muy bien. Pero en el parque, aquel era su territorio, y había poco margen para negociar.
Era la mejor nadadora de todos los perros que hemos tenido. El agua y el coche eran las dos cosas que más feliz la hacían.
Llegó a casa con unos pocos meses. Su anterior dueño ya no quería quedarse con ella, y hasta entonces nunca había dado un paseo de verdad. Todo era nuevo para ella. Cuando nuestra hijastra compró un año después a Fee, una perra boyera suiza, conectaron enseguida: desde ese momento, Ayla siempre protegió a Fee.
En su último año llegó Zara. Era un poco más de lo que Ayla podía llevar, pero la toleró. Y Zara sí aprendió de Ayla las bases.
Ayla era una perra preciosa que venía con su propio manual de instrucciones. Pero si formabas parte de su manada, lo hacía todo por ti.


























































